Son unas láminas que se adhieren al esmalte dental, sin modificar excesivamente la forma original del diente, logrando función y estética. Gracias a las carillas, es posible modificar el aspecto de los dientes que no sean de nuestro agrado por su tamaño, forma o color. Permiten, por tanto, llevar a cabo un diseño integral de la sonrisa y además en un tiempo récord: en tan solo 72 horas. Es por ello un tratamiento con alta demanda y muy rápido si lo comparamos con otros de mayor duración, como la ortodoncia.
